¿Hay que cambiar de programa de gestión?
No. El asistente trabaja con su propia agenda y, si vuestro programa permite exportar la suya, la leemos
para no dar horas ya ocupadas. Nunca escribimos en vuestro sistema ni tocamos historiales.
¿El paciente nota que habla con una máquina?
Se presenta como el asistente de la clínica; no finge ser una persona. En cuanto alguien pide hablar con
el equipo, pasa la conversación y avisa en el panel.
¿Podemos seguir contestando a mano?
Siempre. Cualquier conversación se pausa con un clic y se responde desde el panel; el asistente no vuelve
a intervenir en ese hilo hasta que lo reactivéis.
¿Qué pasa con nuestro número actual?
Si es un móvil con WhatsApp normal, hay que darlo de baja en la app para conectarlo a la API oficial de
Meta: se pierde el historial de esa app, no los contactos. Si preferís no tocarlo, se usa un número nuevo.
¿Y la protección de datos?
Datos alojados en la Unión Europea, credenciales cifradas y contrato de encargado del tratamiento firmado
antes de empezar. La cuenta de WhatsApp queda a nombre de la clínica: el número y los datos son vuestros.
¿Qué no hace?
No diagnostica, no da consejo clínico, no cierra presupuestos y no cobra. Tampoco atiende llamadas de voz
ni Instagram: sólo WhatsApp y el formulario de vuestra web.